Te cuento una historia que puede sonarte familiar.
Hace algunos años conocí a Gustavo un día soleado en Palermo donde se juega el mejor polo del mundo.
Era un abogado que no se perdía ni un solo partido y sentía una pasión tan grande que me veía reflejado en él.
Pero entendía que era imposible alguna vez subirse a un caballo y agarrar un taco. Casi como la posibilidad de ir a la luna con Armstrong (si es que ocurrió jeje).
Cuando en nuestro primer encuentro le dije que yo tenía un espacio para que personas como él puedan jugarlo sin necesidad de tener nada propio, vi en sus ojos esa sensación de haber encontrado un tesoro, como el amor a primera vista.
Desde ese momento nunca más dejo de jugar….
Jugar al polo requiere de ciertos requisitos.
A continuación te pido que leas con atención para que puedas responderte a estas preguntas...
Si consideras que pudiste responer de forma positiva con gusto te atenderemos de forma personalizada. A continuación un asistente te estara acompañando.